Escondida
Las cosas bellas hay que saber encontrarlas.
Aunque una tormenta haya opacado un hermoso día, siempre el sol dará su luz para poder contemplar la realidad.
Si una rosa logró soportar aquellas crueles gotas de lluvia que solo buscaban deshojarla, cuánto más nosotros que tenemos inteligencia para entender el propósito de cada cosa que nos sucede.
Aunque las cosas bellas parezcan no estar, quizá es necesario mirar otra vez para poder advertir lo que al principio pasó desapercibido. Así como esta rosa en medio de ramas y cosas que no causan impresión alguna, allí está, esperando ser contemplada, admirada y finalmente morir habiendo cumplido su misión.
