Verde esplendor
Cuando miro los cielos y la tierra
y contemplo el paisaje de la mar.
Por las noches observo las estrellas,
en la mañana, de las aves, oigo el trinar.
Cuando miro el sol que asoma en las colinas
y me admiro de lo que mi Dios creó,
es que tengo que decir desde mi alma:
como mi Dios, no hay dios, como mi Dios.
Estar ahí es indescriptible. Al ver semejante esplendor, formado no sólo por el paisaje natural, sino también por la “destrucción” causada por una erupción volcánica, es que no hay palabras para contarle a alguien lo que el alma siente.
Foto tomada en Parque Nacional Conguillío, cerca de Volcán Llaima, IX Región Chile.
